viernes, 5 de octubre de 2012

Sanar el niño interior



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El niño interior es un sabio que habita dentro de nosotros.

Es inocente, alegre, espontáneo, travieso, curioso, fantasioso, creativo, artista, entusiasta, valeroso, tiene capacidad de asombro y no pierde nunca la esperanza. 

El niño interior es inmortal.

El niño interior posee el espíritu de la verdad, la espontaneidad y la autenticidad absoluta. Sus actos muestran lo natural que hay en nosotros y es capaz de resolver cualquier situación.

Cuando escuchamos la voz del niño que hay en nuestro interior nos sentimos auténticos y creativos.

Sabe quién eres y qué haces aquí; te observa caer una y otra vez, perdido en la maleza de tu máscara, de tu ego. 

Así si miramos muy profundamente en nuestro interior, veremos un niño horrorizado  y escondido en esa profundidad. 

Echemos la vista atrás y observemos con detenimiento aquellos momentos de nuestra niñez cuando recibimos un castigo; la llegada de un hermano que nos iba a despojar del amor de nuestros padres; el primer día de cole que se parece tanto a nuestro nacimiento, aquel del cual aún no nos hemos recuperado porque nos arrancaron del lugar seguro del útero; cuando se murió la primera persona y allí empezamos a saber que las personas desaparecen y van al cielo (y aquí cada cual puede incluir sus propias escenas infantiles, aquellas que aún no pueden comprender o asumir y que en el fondo de cada uno aún provocan una sensación de desamparo y dolor). 

Y ese niño aún tiene ganas de llorar, está perdido en un mundo inhóspito. Es probable que necesite romper algo, expresar todo su enfado, su dolor y su miedo. Si podemos conectarnos con él, si lo rodeamos del amor que hasta ahora le faltó porque no fue comprendido en su sufrimiento, si lo amamos como es, si no lo seguimos cargando de culpas y resentimientos, ese niño volverá para ser un emisario de esa luz que tenía antes de llegar al mundo inhospitalario que lo recibió.

Bienvenida Al Niño Interior

Colócate la mano sobre el corazón. Ahora permítete no solamente ver sino ser tu niño interior.

Deja que cada palabra haga efecto en tu niño interior.


Vamos a escuchar a nuestros padres hablarnos desde su Yo Superior. Darnos la bienvenida al mundo, la que nos dieron desde sus planos superiores, desde sus cuerpos de luz:


Nos sentimos tan felices de que hayas venido.

Te hemos estado esperando.

Hemos deseado tanto que vinieras a formar parte de nuestra familia.

Eres muy importante para nosotros.
Nos sentimos felices de que seas un niño.
Nos sentimos felices de que seas una niña.
Amamos lo único y especial que hay en ti.
La familia no sería la misma sin ti.
Te amamos.
Queremos abrazarte.
Deseamos ayudarte a crecer para que seas lo que eres capaz de ser.
No tienes por qué ser como nosotros.
Has de ser tú mismo.
Eres tan hermoso, tan inteligente, tan creativo.
Es un placer tan grande para nosotros tenerte aquí.
Te amamos más que a nada en el mundo.
Gracias por escoger a nuestra familia.
Eres bienaventurado y nos bendices al venir.
Te amamos. Realmente te amamos.

Deja a tu niño interior asimilar éstas palabras como verdaderas.

Y ahora vamos a dejar que el Universo le hable:

Eres un ser de luz único y necesario.
Eres tan importante…
Eres perfecto y eterno
Eres amado y respetado
Eres deseado por el Universo, por eso estás en él
Eres Dios habitando en ti
Eres parte del todo
Eres Dios en unión con otros seres
Eres amor
Eres luz
Eres

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