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viernes, 16 de septiembre de 2016

Recuerda

Hace mucho, muchísimo tiempo, estabas unido a la Fuente creadora de todo. Formabas parte de ese Amor capaz de crear universos. Eras el Creador.

Entonces emprendiste un viaje alejándote de El/Ella, un viaje por el Cosmos que te trajo hasta aquí, hasta éste lugar, hasta éste momento.

No lo recuerdas pero un día fuiste la Fuente. Eres la Fuente.

Eres Amor. ¿No lo sientes? Si cierras los ojos y respiras, si llevas tu conciencia al centro de tu pecho te darás cuenta de que lo que habita en tu interior es silencio, paz, amor... si permaneces unos minutos disfrutando de tu inmensidad, verás que en tu cara se dibuja una sonrisa.

¿No es maravilloso sentirse así? ¿Ser asi? Pues eso es lo que eres. Ni más ni menos.

Ahora, durante el día, ¿Cuántes veces disfrutas de tí? ¿de tu verdadero Yo?

¿Cuántas palabras pronuncias que están en sintonía con tu paz interior? ¿Y pensamientos?

Sabemos que todo es vibración, todo es energía. Tus palabras y pensamientos lo son, y tú, lo eres. Cada palabra y cada pensamiento que sale de tí es vibración. Cada palabra y pensamiento amorosos elevan tu vibración pues forman parte de tí, están en tí.

Por ello, cada día emite sólo pensamientos y palabras amorosas. Evita pensamientos limitantes y negativos hacia tí mismo y hacia los demás, pues éstos lejos de sumar, restan, impiden elevar tu frecuencia y te mantienen alejado de Dios.

No hay otro modo de regresar a la Fuente, a la esencia, al Amor, que a través del Amor. Sólo así, sumando frecuencias de amor, podemos emprender el auténtico camino de regreso.

Eres perfecto en tu interior. Compruébalo. Y muéstralo al mundo.

Recuerda quién eres. Eres El/Ella.


Gracias. Te amo.

miércoles, 13 de abril de 2016

Niños Conscientes



Con éste título abrimos un capítulo fundamental sobre cómo crear una sociedad, un mundo, cada vez más consciente. 

La razón por la que los adultos tenemos falta de consciencia puede variar, aunque por regla general suele derivar de la herencia socio-cultural y familiar en la que se desarrolla nuestra época de aprendizaje y crecimiento.

Por ello es fundamental que acompañemos a nuestros hijos a lo largo de su infancia, sin olvidar que no deben dejar nunca de ser ellos mismos para convertirse en una copia nuestra. Como dice el poeta khalil Gibran, "Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma".

Debemos comprender que cuando nacemos a la vida, carecemos de Ego. Este aparece a lo largo de nuestro crecimiento y se va alimentando a medida que aprendemos e incorporamos patrones de nuestro entorno familiar y social. Es aproximadamente a los siete años cuando se produce la transformación más notable, esa época en la que nos sociabilizamos y comenzamos a repetir los patrones de conducta adquiridos de los adultos: Aprendemos a enjuiciar, se despierta en nosotros el sentido del ridículo, nos ofendemos con mayor facilidad, discriminamos... todo ello basado en la firme convicción de que estamos obrando correctamente, pues es exactamente como lo hacen los mayores. 

Por ello los adultos debemos ayudarles a ser ellos mismos y contaminarles lo menos posible. Debemos ser una guía en su camino, una orientación, siempre enseñándoles a tomar sus propias decisiones, a confiar en sí mismos y andar sus propios pasos, únicos y perfectos. Es importante escucharles, darle importancia a aquello que para ellos es importante, aunque para nosotros sea una tontería; debemos fortalecer sus auto-estima, reconociéndoles los logros y evitando las etiquetas sociales. 

Los adultos pasamos media vida tratando de volver a ser niños. Crecemos olvidándonos de ser quienes somos desconectándonos de nuestra verdadera identidad, vamos entrando paulatinamente en un estado de distracción, y en ese estado, los valores pierden protagonismo y nuestra consciencia se debilita.

Es en la edad adulta, cada uno en un momento determinado en el que comenzamos a desandar lo andado, a buscarnos, a conocernos, a sanarnos, a aprender a aceptarnos y amarnos, a secar la carita de nuestro niño interior... y ese camino de regreso no es nada fácil.

¿Y si nunca hubiésemos caído en el letargo? ¿Y si desde el principio hubiésemos reconocido nuestra auténtica identidad y hubiésemos crecido con ella, despiertos, presentes, conscientes? El mundo sería maravilloso, perfecto.

Nuestro entorno actual, la sociedad compleja, injusta y con una gran falta de conciencia no es ni más ni menos que la suma de millones de adultos aletargados. Y hay un sentimiento común de disconformidad. Un deseo ahogado de que las cosas sean de otro modo.

Y pueden ser. Como padres tenemos la oportunidad de oro de cambiar el mundo. De criar hijos conscientes, presentes y auténticos.

Los niños vienen al mundo cada vez más despiertos y desentonan con la sociedad en declive que les "acoge". Es una enorme contradicción estar disconforme con la sociedad, pero seguir criando niños bajo los mismos paradigmas. Si de veras deseamos cambiar el mundo, comencemos por nosotros mismos, vivamos en coherencia con nuestro deseo interior y cambiemos patrones, rompamos moldes y quememos etiquetas.

Mostremos a nuestros hijos cómo ha de ser un mundo justo, equitativo, responsable con el medio ambiente, respetuoso con el mundo animal... Informémonos de cómo ejercer un consumo responsable sin consecuencias nefastas para otros seres; enseñémosles el respeto por todo y por todos.

El mundo no cambia sino lo hacemos nosotros. Nuestros hijos no traen vendas en los ojos, son grandes sabios que conocen los secretos que tanto anhelamos que nos sean revelados. No les vendemos los ojos, dejemos que sigan siendo sabios y creen un mundo perfecto.


"Todos nacemos sin ego. El recién nacido es pura conciencia. Conciencia fluyente, lúcida, inocente. No existe el ego". Osho.






viernes, 1 de abril de 2016

El camino de regreso a casa

Y un día, por fín, abres los ojos...

Y entonces inicias El Camino, el auténtico, el que has venido a recorrer.

El que es único y en el que tú también eres único y extraordinario.

El que está lleno de aventuras y en el que los tropiezos se convierten en los tomos más emocionantes de la biblioteca de tu alma.

Ese camino brillante en el que avanzas sin miedo, pues en él siempre te sientes sostenido.

En el que te cruzas con seres infinitamente sabios: algunos que se quedan y caminan contigo bajo el temporal y corretean de tu mano por paisajes de cuento; otros que te acompañan y te aroman durante alguna etapa y otros que te regalan una flor y siguen pizpiretos su ruta.

Ese camino bello en el que por fín, puedes mirar a los ojos, tomar manos y beber sonrisas. 

En el que no hay cuentos ni excusas, ni miradas esquivas, ni esguinces en el alma.

Ese camino, Tu Camino, el del alma.

El camino de regreso a casa.

 


martes, 9 de febrero de 2016

Vamos a darle la vuelta al mundo

La evolución del ser humano se da a través de la conciencia.
La conciencia se expande a través de la comprensión.
La comprensión viene a través del conocimiento.
El conocimiento es aceptado desde la mente amorosa.

Si deseas que otros despierten,
dales las oportunidad de saber,
de conocer la verdad y comprenderla.
Y hazlo siempre con Amor. Sin violencia.

Para un mundo despierto, informa, difunde, enseña, habla, cuenta...
 y hazlo todo ello con infinito Amor.
Recuerda que no hace tanto tiempo,
tú tampoco comprendías.

Las palabras amorosas se prenden en el corazón.
La violencia alimenta los egos.