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domingo, 2 de septiembre de 2018

Registros Akáshicos y equinocio de Otoño: un regalo para el alma

A lo largo del año celebro diferentes cursos y talleres, en los cuales me rodeo de personas maravillosas y siempre aprendo cosas nuevas. Cada curso es especial, un grupo de almas se reunen, se reconocen, comparten y celebran, y hacen la jornada inolvidable.

Desde hace unos años llevo observando algo, muy muy bello: cuando el curso coincide con uno de los momentos claves del ciclo vital de la Tierra, es decir, un equinocio o un solsticio, la energía es especialmente propicia para que el curso sea fluido, mas provechoso si cabe, sanador y totalmente enriquecido por dicha energía.

Los solsticios y equinocios establecen portales entre diferentes mundos. La energía de cada plano de consciencia se sutiliza, el espacio/tiempo de la tercera dimensión se disuelve para que podamos experimentar mas que nunca, la unicidad con el todo y nuestra pertenencia al Universo. Son momentos propicios para el trabajo espiritual, y sobre todo, para enfocarnos en energías de alta vibración. Momentos perfectos para recuperar las fuerzas, la fe y ponerse en acción para seguir avanzando a nivel espritual.

La Tierra, y todo en el Universo, es equilibro, es ritmo, es causa y efecto, es generación... las Leyes Universales operan para que la vida continúe... también están ahí para nosotros, aunque vayamos contra-corriente y no las aprovechemos.

Vivimos en desequilibrio con los ciclos de la Tierra, muy al contrario del resto de seres que habitan en ella. Así, en la época de recogimiento, de frío e hibernación, tratamos de mantener el mismo ritmo frenético que en épocas de fertilidad; y en épocas de siembra nos empeñamos en cosechar...

Sintonizar con los solsticios y equinocios implica alinearnos con los ciclos de la Tierra y recuperar la armonía y equilibrio internos. Son momentos para volver a Ser, para reencontrarnos con nuestra esencia y lograr grandes avances.

Y volviendo a los cursos que coinciden con éstas fechas... ¡son maravillosos! Los velos caen y nuestras almas recuerdan.

Hoy escribo éstas líneas porque éste mes de septiembre tengo a la vista un maravilloso curso de inciación a los Registros Akáshicos coincidiendo con el Equinocio de Otoño, la llamada celebración celta de Mabon o de la cosecha. También se la conoce como la celebración más importante de Avalon (isla de las manzanas) pues en ella se cosechan sus preciados frutos.(El momento cumbre será el día 23, pero el portal se abre unos días antes y se cierra unos días después).

Mabon es tiempo de recoger el fruto de nuestro trabajo: El cielo se abre sobre nosotros y derrama los presentes que nuestra alma está lista para recoger. Los velos se disuelven para que recibamos las respuestas que tantas veces hemos lanzado al Universo. En Mabón, nuestros maestros y guías están mas cerca nuestro y cualquier trabajo espiritual que hagamos en este momento, será faborablemente asentado en nuestro interior. Mabón es equilibrio, el día y la noche se igualan, y nosotros si lo deseamos podemos recuperar nuestro equilibro interno.

¿Se te ocurre mejor momento para recuperar éste maravilloso don que son los Registros Akáshicos?

Los Registros Akáshicos son la memoria de nuestra alma. Son los archivos que contienen toda la información referente al viaje del alma desde su inicio hasta el momento actual. Todos, absolutamente todos, estamos llamados a trabajar con los registros, el único requisito es desear de corazón, avanzar a nivel espiritual. 

Cuando nos inciaciamos en los Registros Akáshicos, lo que hacemos es sintonizar nuestro cuerpo energético con su energía, de tal modo que a partir de ese momento, podemos acceder a la información que en ellos se guarda y que nuestra alma está lista para recuperar.

Durante el curso de iniciación, elevamos nuestra vibración y recuperamos la conexión con los registros. Realizamos meditaciones, trabajos energéticos para ayudar a canalizar mejor y practicamos, abriendo nuestros registros y lanzando preguntas.

El curso de Registros Akáshicos es un antes y un después. Se trata de la herramienta definitiva para avanzar a nivel espiritual y vivir una vida de conexión y equilibrio.

 Este otoño te espero llena de ilusión, para acompañarte a realizar éste increible viaje.¡Te animas?





jueves, 13 de octubre de 2016

El avance de la mano del Reiki... A por el Nivel II



De veras que lo sé. 

Has hecho Nivel I de Reiki y has salido muy entusiasmado, lleno de energía y con la ilusión de recorrer un nuevo camino lleno de posibilidades que se abren ante ti. 

Eso es lo habitual y completamente lógico, pues a nivel energético se han producido en ti cambios muy significativos y en consecuencia en todos los aspectos de tu vida.

Has elevado tu frecuencia vibratoria, lo que significa que no volverás a ser el mismo de antes. A partir de ahora eres una versión mejorada de ti, más conectado con la vida, con tu ser, con los demás seres y con la creación. Eres más tú.

En los días venideros practicas con ilusión, eres muy aplicado y le hablas a las personas de tu entorno de lo que te está pasando (insensato, para qué lo haces…). Sientes la energía en tus manos, te sientes mucho más positivo y alegre y comienzas a experimentar cambios a todos los niveles (duermes mejor, menos estrés, te comunicas mucho mejor con los demás, te ves y te ven más guapo, te quitas algún que otro dolor, la gente te parece más amable, sientes la alegría de vivir, eres más amoroso y compasivo, tu mente está más reposada y clara, y un sinfín de maravillas…)

¡Todo esto es una pasada y es real!

Pero ¿Qué ocurre cuando dejamos de practicar?

Pues sencillamente que nuestro cuerpo energético que estaba funcionando a las mil maravillas, que se mantenía limpito, con los chakras a tope y el aura con un magnífico lustre, comienza a resentirse. Empezamos a acumular “suciedad energética” de diversas procedencias y la cosa comienza a ir no tan bien. Poco a poco sin apenas darnos cuenta, volvemos al estado de desconexión que era habitual en nuestra versión anterior. No significa que nos hayamos desconectado del Reiki, ni que necesitemos una nueva sintonización; significa que no hemos cuidado del cuerpo energético, que lo único que requería para mantenerse sano era un poquito de Reiki de vez en cuando. 

A pesar de estar “desenchufado” hay una vocecita interna que no calla, que te recuerda de vez en cuando que la solución está en tus manos (y nunca mejor dicho), pues con un ratito de Reiki volverías a brillar.

Y si además de retomarlo ¿Dieras un nuevo salto?

Porque es muy probable que sientas que necesitas una auténtica transformación, una versión de ti mismo más elevada, más luminosa… ¡Más tú que nunca!

Si es eso lo que sientes, créeme, acude rápidamente a hacer el Nivel II de Reiki, pues precisamente eso es lo que éste nivel tiene para ti: Una transformación.

Ello implica que lo que antes para ti era novedoso, mágico, casi un juego de niños, ahora se convierte en una certeza, una realidad interna que te empuja irremediable y dulcemente a vivir en plena conexión.

A partir del nivel II sientes el Reiki como parte de ti, sientes que de forma natural hace tu vida plena, feliz, sana… ya no es algo que dejas para mañana, porque sencillamente ES: eres tú. 
Si con el nivel I de Reiki se abrió ante ti un camino lleno de posibilidades que iniciaste con la ilusión de un niño, con nivel II ese camino se vuelve totalmente real y te sumerge en una realidad de conocimiento sin fin, pues te adentra en tu mundo interior para comenzar a mostrarte quién eres realmente.

De todo corazón, porque de verdad siento que es un viaje que no te debes perder, te animo a que si has iniciado el camino del Reiki no te quedes a las puertas… da un paso más, pues lo mejor está por llegar y el mundo está anhelante de conocer la mejor versión de ti.