jueves, 13 de octubre de 2016

El avance de la mano del Reiki... A por el Nivel II



De veras que lo sé. 

Has hecho Nivel I de Reiki y has salido muy entusiasmado, lleno de energía y con la ilusión de recorrer un nuevo camino lleno de posibilidades que se abren ante ti. 

Eso es lo habitual y completamente lógico, pues a nivel energético se han producido en ti cambios muy significativos y en consecuencia en todos los aspectos de tu vida.

Has elevado tu frecuencia vibratoria, lo que significa que no volverás a ser el mismo de antes. A partir de ahora eres una versión mejorada de ti, más conectado con la vida, con tu ser, con los demás seres y con la creación. Eres más tú.

En los días venideros practicas con ilusión, eres muy aplicado y le hablas a las personas de tu entorno de lo que te está pasando (insensato, para qué lo haces…). Sientes la energía en tus manos, te sientes mucho más positivo y alegre y comienzas a experimentar cambios a todos los niveles (duermes mejor, menos estrés, te comunicas mucho mejor con los demás, te ves y te ven más guapo, te quitas algún que otro dolor, la gente te parece más amable, sientes la alegría de vivir, eres más amoroso y compasivo, tu mente está más reposada y clara, y un sinfín de maravillas…)

¡Todo esto es una pasada y es real!

Pero ¿Qué ocurre cuando dejamos de practicar?

Pues sencillamente que nuestro cuerpo energético que estaba funcionando a las mil maravillas, que se mantenía limpito, con los chakras a tope y el aura con un magnífico lustre, comienza a resentirse. Empezamos a acumular “suciedad energética” de diversas procedencias y la cosa comienza a ir no tan bien. Poco a poco sin apenas darnos cuenta, volvemos al estado de desconexión que era habitual en nuestra versión anterior. No significa que nos hayamos desconectado del Reiki, ni que necesitemos una nueva sintonización; significa que no hemos cuidado del cuerpo energético, que lo único que requería para mantenerse sano era un poquito de Reiki de vez en cuando. 

A pesar de estar “desenchufado” hay una vocecita interna que no calla, que te recuerda de vez en cuando que la solución está en tus manos (y nunca mejor dicho), pues con un ratito de Reiki volverías a brillar.

Y si además de retomarlo ¿Dieras un nuevo salto?

Porque es muy probable que sientas que necesitas una auténtica transformación, una versión de ti mismo más elevada, más luminosa… ¡Más tú que nunca!

Si es eso lo que sientes, créeme, acude rápidamente a hacer el Nivel II de Reiki, pues precisamente eso es lo que éste nivel tiene para ti: Una transformación.

Ello implica que lo que antes para ti era novedoso, mágico, casi un juego de niños, ahora se convierte en una certeza, una realidad interna que te empuja irremediable y dulcemente a vivir en plena conexión.

A partir del nivel II sientes el Reiki como parte de ti, sientes que de forma natural hace tu vida plena, feliz, sana… ya no es algo que dejas para mañana, porque sencillamente ES: eres tú. 
Si con el nivel I de Reiki se abrió ante ti un camino lleno de posibilidades que iniciaste con la ilusión de un niño, con nivel II ese camino se vuelve totalmente real y te sumerge en una realidad de conocimiento sin fin, pues te adentra en tu mundo interior para comenzar a mostrarte quién eres realmente.

De todo corazón, porque de verdad siento que es un viaje que no te debes perder, te animo a que si has iniciado el camino del Reiki no te quedes a las puertas… da un paso más, pues lo mejor está por llegar y el mundo está anhelante de conocer la mejor versión de ti. 

martes, 4 de octubre de 2016

Registros Akáshicos II. ¿Es mi momento?



Es normal que después de haberte iniciado en Registros Akáshicos I pase un tiempo hasta que decidas dar un nuevo salto y realizar el siguiente nivel.

Siempre decimos que nadie mejor que uno mismo sabe cuándo ha llegado el momento, que debemos saber escuchar nuestro corazón. Aun así, muchos necesitamos un pequeño empujón, pues a veces la grandeza de los Registros Akáshicos, nuestras propias expectativas y el temor a no estar a la altura nos bloquean. 

       Si te ha empezado a rondar la cabeza el Nivel II de Registros
-          Si en tu corazón hay un deseo de hacerlo
-          Si en tu práctica con los Registros has sentido su energía amorosa, has sentido paz, protección, si te  has emocionado
-        Si en los mensajes que recibes, independientemente de su longitud (cantidad no es igual a calidad) te sientes amado, respetado y te invade la emoción…
-          Si te sientes chiquitito ante tanta grandeza, si sientes amor y respeto por los Registros
-          Si sientes la alegría de trabajar con ellos
-          Si tu práctica te ha ayudado a comprender mejor tu papel en el mundo
-          Si ha despertado en ti el deseo de seguir avanzado a nivel espiritual
-          Si te sientes estancado, con la sensación de que no sabes por dónde seguir
-          Si crees que estás necesitando un nuevo empujón a nivel vibracional
-          Si anhelas participar en el cambio que deseas ver en el mundo
-          Si sientes que tu Propósito de Vida tiene que ver con el ayudar a otros en su despertar

Si trabajas desde el corazón y tu caso se parece a algo de lo dicho anteriormente, es muy posible que sea éste tu momento.

El Nivel II de Registros Akáshicos supone un gran salto vibracional. Es un precioso compromiso contigo mismo y con tus Maestros y Guías, para continuar con tu avance y para poner la luz de tu alma al servicio de los demás.
 
Si te vibran éstas palabras, lánzate a lo alto y continúa la aventura. 

¡El amor te sostiene y la sabiduría te guía!

lunes, 3 de octubre de 2016

El camino de los Registros Akáshicos


¿Ha comenzado a caminar de la mano de los Registros Akáshicos? 

Lo primero, te felicito. Has escuchado la voz de tu alma y has dado un gran salto!

Me gustaría dedicarte éstas palabras, pues soy consciente de que los inicios no son fáciles y una y mil veces te sentirás tentado a tirar la toalla. Por ello recuerda:

- Trabaja con alegría, esa es la forma más limpia de conectar
- No reniegues de tú capacidad. Si has sido llamado para recuperar éste don, es porque estás más que capacitado.
- Cada práctica que realices, por pequeña o insulsa que te parezca SUMA. Así que no seas crítico contigo mismo, valora tu esfuerzo.
- Busca tu forma única y perfecta de trabajar con los Registros. A veces al principio necesitamos reforzar nuestro trabajo energético para conectar mejor, medita, canta un mantra... todo lo que te ayude a calmar la mente y abrir el corazón servirá!
- Aprovecha ésta herramienta para conocerte mejor, para descubrir tu papel en el mundo y recorrer el camino que has venido a recorrer.

Ante todo, disfruta del viaje... Este es un camino de gozo, la forma de recorrerlo es desde el amor y la alegría <3 span="">
Con amor
Montse

viernes, 16 de septiembre de 2016

Recuerda

Hace mucho, muchísimo tiempo, estabas unido a la Fuente creadora de todo. Formabas parte de ese Amor capaz de crear universos. Eras el Creador.

Entonces emprendiste un viaje alejándote de El/Ella, un viaje por el Cosmos que te trajo hasta aquí, hasta éste lugar, hasta éste momento.

No lo recuerdas pero un día fuiste la Fuente. Eres la Fuente.

Eres Amor. ¿No lo sientes? Si cierras los ojos y respiras, si llevas tu conciencia al centro de tu pecho te darás cuenta de que lo que habita en tu interior es silencio, paz, amor... si permaneces unos minutos disfrutando de tu inmensidad, verás que en tu cara se dibuja una sonrisa.

¿No es maravilloso sentirse así? ¿Ser asi? Pues eso es lo que eres. Ni más ni menos.

Ahora, durante el día, ¿Cuántes veces disfrutas de tí? ¿de tu verdadero Yo?

¿Cuántas palabras pronuncias que están en sintonía con tu paz interior? ¿Y pensamientos?

Sabemos que todo es vibración, todo es energía. Tus palabras y pensamientos lo son, y tú, lo eres. Cada palabra y cada pensamiento que sale de tí es vibración. Cada palabra y pensamiento amorosos elevan tu vibración pues forman parte de tí, están en tí.

Por ello, cada día emite sólo pensamientos y palabras amorosas. Evita pensamientos limitantes y negativos hacia tí mismo y hacia los demás, pues éstos lejos de sumar, restan, impiden elevar tu frecuencia y te mantienen alejado de Dios.

No hay otro modo de regresar a la Fuente, a la esencia, al Amor, que a través del Amor. Sólo así, sumando frecuencias de amor, podemos emprender el auténtico camino de regreso.

Eres perfecto en tu interior. Compruébalo. Y muéstralo al mundo.

Recuerda quién eres. Eres El/Ella.


Gracias. Te amo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Querido Septiembre,
¡Qué alegría recibirte!


Sé que en tu brisa matutina, esa que anuncia que el verano se apaga, vienes cargado de sorpresas en forma de comienzos, nuevas oportunidades, grandes y pequeñas enseñanzas...


Por eso voy a abrir bien los ojos y el corazón para no perderme ni una.
 

Me siento emoocionada, como una niña con sus libros y cuadernos nuevos.
 

Por favor, tenme paciencia!
 

Puede que me sienta adormilada, alicaída, desorientada...
 

Puede que me ensimisme acariciando  la arena que traje de la playa o recordando puestas de sol...
 

Prometo dejar que tus estrellas brillen tanto como las de agosto, y atiborrarme de moras... y por qué no, escirbirte una poesía. 

Querido Septiembre, gracias por tocar mi puerta.

martes, 19 de julio de 2016

¡Estoy viva!

Hoy me siento viva. Pero viva de verdad. 

Es un día como cualquier otro, con las tareas del hogar por hacer, el sueño enganchado a mis talones, y las noticias de un mundo que no es... salida a la compra a cuarenta grados, calles desiertas, pájaros invisibles.

Aún así no sé porqué, me siento muy despierta, muy lúcida y presente. Me siento parte del paisaje, y no sólo de los árboles, plantas y animales. Me siento parte del asfalto, de los ladrillos, de las farolas y los cables del teléfono que van cargados de datos.

Me concentro en esa sensación tan real, y se presenta ante mí mi vida entera (la actual) como si tal cosa. ¡Y la acepto!, sí, sí, con sus zurzidos y rodillas desgastadas. Con las lágrimas del parbulario y las hombreras noventeras (ups, qué pintas). De repente todo está aquí, cada episodio al alcance de mi mano. Y decido echar una ojeada, así rapidito, y tras unas risas cómplices conmigo misma, me quedo irremediablemente contigo.

¡Madre mía, cuantos años! Cuantas cosas hemos hecho y qué bonitas. Me doy cuenta de que éstos doce años juntos están hoy aquí, en mis manos. Tibios, sinceros, vividos de verdad, con hijos y todo.
Y no es que no lo supiera, pero no es lo mismo saber, recordar, analizar, subrayar, clasificar, razonar, conjugar.., que palparlos de repente en un presente muy presente.  

Palparlos en una realidad que supera las leyes de la física, porque... ¿Cómo explicar que en éste momento actual soy capaz de sentir con total nitidez lo que sentí cuando te conocí? ¿Qué a la vez que siento eso, estoy inmersa en las sensaciones de aquella excursión a la presa vieja de Valmayor del verano del 2004? Y en la emoción de caminar por Corrientes de tu mano, en la presencia de las estrellas sobre nuestras cabezas en Iguazú, nuestros ojos el día que adoptamos a Celta, el corazón a mil aquel día de verano tumbada bajo mi olmo favorito sabiendo, a pesar de que era imposible, que dentro de mi vientre crecía nuestra hija, el tacto de tus manos protectoras acariciándola por primera vez, tu voz en sueños diciéndome que me amas, las olas del Mediterráneo meciendo a nuestro hijo en mi vientre, y tu mirada vigilante no sea que las olas sean demasiado fuertes... tu beso en mi hombro esta mañana creyéndome dormida.

Todas las emociones en una sola. Miles, millones de chispas de electricidad que brotan del corazón y erizan el vello de mis muslos, humedecen mis ojos, agitan mi melena, me sacuden y me arrancan carcajadas de cuarentañera que despiertan algo, a saber qué, en el conductor de adelante.  

Y por si a todo ello le hiciera falta una banda sonora, Javier Bergia en la radio cantando al Planeta Tierra. Y yo hoy, mas planeta, mas Universo que nunca... me ruborizo al escucharle creyendo que va por mí.






¡Fuera disfraces!

Naces puro, perfecto, conectado... eres AMOR, sin filtros, sin censura, sin límites. ¡Y tienes la vida por delante!

Pero creces aprendiendo que tu estado natural no es del todo perfecto, pues el mundo que te rodea es de un modo muy diferente.

Y poco a poco tu expontaneidad se va apagando. Y el amor dado se convierte en amor condicionado. 
Y la sinceridad ya no es imprescindible, sólo un recurso para recibir felicitaciones.
Y conoces la decepción, la soledad, el conflicto.

Y pasados los años y alcanzada la edad adulta crees ser una persona hecha, íntegra y honorable. Pero como no eres feliz, no dejas de preguntarte qué es lo que has hecho mal. Entonces comienzas un proceso de autoconocimiento sin precedentes, porque es urgente saber qué pasa, quién habita dentro de éste ser imperfecto y qué es lo que está haciendo aquí.

Descubres que llevas puesto un disfraz, un elaborado traje a la medida de las circunstancias y en un primer intento por quitártelo comprendes que tiene tantas capas como memorias de dolor hay en tu alma.

Pero deseas conocerte, mirarte al espejo y ver la verdad de lo que eres. Y empiezas tu proceso de sanación; empiezas a desaprender, y a pesar de los dolores, una nueva corriente alegre y amorosa te sopla en las heridas y te regala auténticos momentos de gozo.

¡Y tu vida se convierte en una aventura! Tomas responsabilidad de lo que te sucede, perdonas a los que te hirieron, te vas volviendo cada vez más empático... el mundo te parece un lugar en el que cada día ser mejor persona. 

Te vas puliendo, limpiando... cada día te conoces un poco más y te amas!

Gracias por mostrar al mundo tu verdero SER... 
¡Tú eres único e imprescindible con tu preciosa unicidad!

lunes, 18 de julio de 2016

La Vida

Levantarte por la mañana y respirar...
ABRIR bien los pulmones; ensanchar el corazón.

Asomarte a la ventana y mirar con el alma.
Los pájaros, el sol, las nubes, el cielo infinito...
AGRADECER

Conectarte con todo. Con la realidad que te envuelve.
Con tu Ser. Con la vida que te recorre.
Con quien amas, con quien te ama.
Con quien no amas y no te ama.
Con la Fuente creadora que se encuentra en todo.
CONECTARTE a la vida.

Mirar a los ojos, sonreir.
Abrazar si así se precisa. Escuchar.
Hablar con el corazón.
ESTAR presente. Fluir.

CREER que todo es perfecto. Y saber que lo es.
Y vivir de ese modo. ¡Sin miedo!
Siempre adelante, sabiéndote en tu lugar.
Sabiéndo a cada uno en el suyo.

Comprender. Que cada uno es quien es.
Que todos somos lo mismo. Unos antes, otros después.
Experimentando la vida. Aprendiendo a Ser.
Que uno también fue lo que el otro hoy es.
Y precisó del amor. De la compasión. Del perdón.
COMPRENDER. AMAR. COMPADECER. PERDONAR.

A todos y a todo. Por que ese es el único modo de cambiar.
De elevar, de honrar la vida. De crear.
A través del Amor. Del Amor, del Amor...
Un mundo perfecto, armónico, feliz.
De luces y abrazos.
De razas, de especies, de libertades.
De bailes de colores y sonrisas blancas. 
De almas, bosques y océanos limpios,
De animales sin sangre y manos de caricias.

Tumbarme bajo un manto de estrellas. Estremecerme.
Sentir su vibración. Conectarme con ellas.
Agradecer el gran día que se ha ido. Y ha impregnado mi alma.
Saberme mejorado. Un poquito cada día.
A pesar de los pesares. AGRADECER.